La nueva casa del ciclista Evenepoel: ¿progreso científico o dopaje tecnológico?

 
Ciclista de Evenepoel participando en una prueba ciclista entre Elche y Alicante, España, en agosto de 2022.
Shutterstock / Sonia Bonet

José Manuel López Nicolás, Universidad de Murcia

Este mes de enero comienza una nueva temporada ciclista y ya están puestas en el calendario todas las fechas de las grandes rondas del World Tour para la Unión Ciclista Internacional. Una de las grandes noticias desde el punto de vista científico la encontramos en el traslado de residencia que ha realizado el corredor belga Remco Evenepoel, ganador de la última Vuelta Ciclista a España y del último Mundial en ruta de ciclismo. El campeón ha decidido vivir en España. Concretamente, parece ser que ha elegido Calpe y sus alrededores. ¿Y esto que tiene que ver con la ciencia? Mucho. ¿Y con el dopaje? Hay mucha controversia al respecto. Es posible que bastante también.

Según se hacían eco varios medios de comunicación, Evenepoel preparó la Vuelta a España en Pedreguer, una localidad situada a treinta kilómetros de Calpe. Allí existe un hotel singular dotado de habitaciones con cámaras hipóxicas diseñadas para que los ciclistas entrenen de forma diferente al resto de corredores.

Las ventajas de entrenar a gran altitud

Para entender qué son y cómo funcionan las cámaras hipóxicas, lo primero que debemos saber es que muchos atletas que practican deportes de resistencia, especialmente ciclismo y maratón, realizan sus entrenamientos en lugares que se encuentran a una altura considerable sobre el nivel del mar. Pasan allí largas temporadas porque, a medida que aumenta la altura, disminuye la disponibilidad de oxígeno debido a una menor presión parcial del mismo en el aire.

Como consecuencia de esta reducción de oxígeno, los riñones incrementan la producción y secreción de la eritropoyetina, una hormona que estimula la médula ósea para que se produzcan glóbulos rojos (eritropoyesis). De esta forma, entrenar a gran altura hace que los ciclistas aumenten la capacidad transportadora de oxígeno de la sangre, mejorando así su capacidad aeróbica y su rendimiento deportivo.

Pero entrenar en altura es caro y logísticamente complejo para los equipos ciclistas, además de que implica realizar grandes desplazamientos. Para colmo, en estas zonas situadas a gran altitud la climatología no es siempre la más adecuada ni las carreteras son las idóneas para los corredores. Al final, los ciclistas acaban descendiendo todos los días muchos kilómetros para poder entrenar a menor altura y, posteriormente, vuelven a subir a los hoteles para dormir y proseguir su adaptación a la altitud. Un lío.

Para evitarse todos estos problemas parece ser que Evenepoel preparó la Vuelta a España en ese hotel de Pedreguer de habitaciones con cámaras hipóxicas. Estas cámaras son espacios cerrados que poseen generalmente venteos de malla de poliamida (polímeros naturales –como la lana o la seda- o sintéticos –como el nylon o el kevlar–).

En su interior se simulan condiciones de altitud elevada manteniendo una baja concentración de oxígeno. Así, mientras que el aire a nivel del mar contiene en promedio un 20.9 % de oxígeno, dentro la cámara hipóxica contiene aproximadamente un 12 %. Por otra parte, la presión parcial del oxígeno dentro de la cámara hipóxica es la misma que habría en un hotel situado en alta montaña. Con la ventaja añadida de que la concentración de oxigeno dentro de la cámara puede regularse.

Usar estas instalaciones es cómodo, porque permite a los deportistas descansar en un ambiente de altitud simulada (produciendo como consecuencia directa un mayor número de glóbulos rojos, una mayor generación de hemoglobina, una optimización de algunas actividades enzimáticas y una mejora deportiva). Y cuando llega el momento de entrenar, siguen haciéndolo en baja altitud, donde hay un nivel enriquecido de oxígeno y los músculos trabajan con normalidad. Todo ello sin necesidad de subir y bajar cada día de la montaña y evitando condiciones adversas típicas de las zonas de montaña.

Correlación no implica causalidad

Entonces, ¿le sirvieron de algo a Evenepoel los dos meses que estuvo viviendo en el hotel alicantino para preparar la Vuelta a España?

El corredor belga ganó la ronda española, sí, pero no olvidemos que correlación no implica causalidad. Sin embargo, y aunque nadie ha podido demostrar que este tipo tan especial de preparación fuese la causante del éxito deportivo del corredor belga, Evenepoel está tan convencido de su utilidad que no solo se ha trasladado a vivir a España sino que, tras comprarse una casa en la costa de Alicante, ha decidido contratar a un arquitecto que replique las mismas condiciones en una habitación que las del hotel donde estuvo alojado simulando condiciones de casi 4 000 metros de altura.

En cuanto a si funcionan realmente estas cámaras, los resultados de las investigaciones realizadas hasta el momento no son definitivos. Para extraer resultados concluyentes hacen falta más estudios que homogeneicen la duración y el tipo de entrenamiento, la altitud simulada o el tiempo de exposición a la hipoxia. Además, la respuesta a la baja concentración de oxígeno es diferente según la persona, por lo que es difícil generalizar cuando se habla de entrenamiento en altura. Lo que está claro es que cualquier adaptación a las cámaras hipóxicas debe ser progresiva, haciendo una planificación previa adecuada a medio y largo plazo.

¿Es o no es dopaje tecnológico?

Dejamos para el final un tema delicado. Aunque a día de hoy la Agencia Mundial Antidopaje no considera dopaje este tipo de preparación, hay muchas voces del mundo del deporte que opinan que estas practicas deberían ser prohibidas. El hecho de que las altas concentraciones de eritropoyetina no se produzcan de forma natural por el organismo no les convence. Piensan que equivale a inyectarse eritropoyetina artificialmente o a usar otros fármacos prohibidos para aumentar la generación de glóbulos rojos. De hecho, estos son los argumentos por los que las habitaciones hipóxicas están prohibidas en algunos países.

En el bando opuesto, hay gente que opina que no hay razones para prohibirlo. Y que si la cámara hipóxica se considera dopaje, también debería ser considerado dopaje el entrenamiento en altura, dado que persigue el mismo objetivo: forzar al organismo producir más eritropoyetina.


Una versión de este artículo fue publicada originalmente en el blog del autor, Scientia.The Conversation


José Manuel López Nicolás, Vicerrector de Transferencia y Divulgación Científica. Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular. Universidad de Murcia., Universidad de Murcia

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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